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Ramas del Cristianismo

Autores: López Macías, A., Narváez, C., Rodríguez Ochoa, A & Díaz Ordaz Hernández, C.

Fecha: 23, abril, 2007

INTRODUCCIÓN

El tema principal de este trabajo son las ramas del Cristianismo. El Cristianismo es una de las religiones más difundidas en el mundo, sin embargo por diferencias de regiones, creencias o costumbres se ha ramificado y se ha dividido en tres grandes tipos de Cristianismo que en esencia afirman la vida de Jesucristo. Cristianismo Católico, Ortodoxo y Protestante, éste último a su vez subdividido en Calvinismo, Anglicanismo, Protestantismo.

A lo largo de su historia, en el seno de la Iglesia Cristiana ha habido dos grandes cismas: el primero ocurrió en 1054, cuando se formó la Iglesia Ortodoxa Griega, con sus patriarcados en Constantinopla (ahora Estambul, capital de Turquía), Jerusalén, Antioquía y Alejandría. La Iglesia Católica Romana permaneció intacta, cuya sede es el Vaticano, tal como lo conocemos hoy en día.  El segundo cisma tuvo lugar en el siglo XVI, concretamente en 1517, cuando el monje de la Orden de los Agustinos, Martín Lutero, de Alemania, clavó en la puerta principal del templo de la Universidad de Wittenberg, sus famosas noventa y cinco tesis, como una protesta a los predicadores de indulgencias. Mediante ese acto osado, pero que también se acostumbraba en la época, el fraile Lutero llamaba a un debate público sobre el asunto de las indulgencias, las cuales ofrecían la venta del perdón de los pecados y que el Papa, a la sazón, León X, había autorizado en su Bula de las Indulgencias. Posteriormente sucedió algo similar con un francés radicado en Suiza: Calvino. Él creía en la predestinación de las almas, y se vive el Cristianismo de una forma muy austera y seria. El Anglicanismo se dio por Enrique VIII cuando estuvo en desacuerdo con el Papa porque él quería divorciarse y no se le concedió entonces decidió separarse y nombrarse el más alto jerarca de la iglesia en Inglaterra, siendo así como se crea el anglicanismo.

Habiendo resumido a grandes rasgos las ramas en las que se dividió el Cristianismo, continuaremos explicando a fondo que sucedió en qué años y por quién se dieron estas divisiones.

IGLESIA CATÓLICA

La palabra católico del griego καθολικός que significa universal, que comprende todo. Dentro de la cristiandad histórica, el grupo que cuenta con el mayor número de adeptos es la Iglesia Católica Romana. En la actualidad, hay casi 600 millones de católicos en el mundo. Desde el punto de vista numérico, la Iglesia Católica es la agrupación religiosa que cuenta con el mayor número de adeptos, aun en comparación con la religión mahometana, que cuenta con algo más de 500 millones de musulmanes.

La Iglesia Católica es, también, históricamente y como iglesia definida, la más antigua de los diversos grupos cristianos. Es difícil señalar una fecha precisa cuando esta iglesia, tal como se la conoce en el tiempo actual, tuvo su origen histórico. Lo más acertado sería decir que la Iglesia Católica de nuestros días es el producto de un proceso histórico, el cual empieza a perfilarse a finales del siglo II conjuntamente con la expansión geográfica del cristianismo; luego se robustece con la institución del papado en el siglo IV, y se afirma y define teológicamente con la celebración del Concilio de Trento, pocos años después de haberse producido lo que se ha llamado la Reforma Protestante del siglo XVI.

Gracias a una sucesión episcopal interrumpida desde san Pedro hasta nuestros días, la Iglesia católica apostólica romana se considera a sí misma la única heredera legítima de la misión que Jesucristo encomendó a los doce apóstoles así como de los poderes que les otorgó. Ha ejercido una profunda influencia en la cultura europea y en la difusión de los valores de ésta en otras culturas. Tiene gran importancia numérica en Europa y América Latina, aunque también es considerable su influencia en otras partes del mundo.

El sistema eclesiástico y jerárquico de la Iglesia Católica empiezó a originarse en el siglo II y alcanzó su pleno crecimiento con la institución del papado. Progresivamente, los obispos o pastores de las diócesis de Jerusalén, Antioquía, Alejandría, Constantinopla y Roma lograron una influencia preponderante sobre los otros guías espirituales. De esos obispos, el de Roma, con el tiempo, asumió superioridad sobre las otras iglesias y sus obispos. El título de Papa, o Jefe de la cristiandad universal, se lo adjudicó para sí, en forma exclusiva, el obispo de la diócesis de Roma.

León el Grande (440-461) perfeccionó la teoría del poder papal sobre las otras iglesias. A Gregorio el Grande (590-604) se le puede considerar como el primero de los papas absolutos. Existen factores históricos que contribuyeron a que la supremacía papal se hiciese una realidad,  como los son la reconocida hegemonía política de Roma en Occidente, el cambio de la capital imperial de Roma a Constantinopla y la oportunidad consiguiente del ejercicio del poder papal en Roma, las alianzas con los caudillos de las invasiones de los bárbaros y la relativa libertad de agudos conflictos doctrinales en el Oriente. La Iglesia Católica, tanto en su imagen externa como en su estructura interna, fue modelada en gran parte según el patrón del Imperio Romano.

Cipriano de Cartago, hacia fines del siglo II, fue uno de los primeros en usar la frase “la Iglesia Católica” y en afirmar que “fuera de la Iglesia no hay salvación”.Él fue  también el padre del sacerdotalismo, la teoría de que la autoridad de la iglesia reside en los obispos. A fines del siglo II se comenzó a utilizar la práctica del bautismo infantil o de niños. La historia eclesiástica nos indica que durante los primeros siglos de la era cristiana se produjo la evolución y alejamiento doctrinal que dio como resultado la formación paulatina de lo que hoy conocemos como la Iglesia Católica Romana, dicha evolución doctrinal se fue definiendo en dogmas oficiales por los grandes Concilios ecuménicos de la iglesia. De entre los muchos y buenos teólogos que ha tenido la iglesia, sobresale el fraile dominico Tomás de Aquino, quien en el siglo XIII logró sistematizar y explicar muchas de las creencias tradicionales de la iglesia. Su teología sentó la nota tónica que prevaleció en las discusiones y los cánones y decretos del importantísimo Concilio de Trento.

Siguiendo con la tradición cristiana primitiva, la unidad fundamental organizacional de  la Iglesia es la diócesis, asignada a un obispo. La Iglesia católica, en la actualidad, está integrada por aproximadamente 1.800 diócesis y 500 archidiócesis, las cuales no son más que sedes sin la jurisdicción especial que mantenían antiguamente sobre los obispos cercanos. La iglesia más importante de una diócesis es la catedral, donde el obispo preside la misa y otras ceremonias. La catedral contiene la cátedra episcopal, desde donde el obispo predicaba a la comunidad en los primeros tiempos.

La Iglesia Católica está organizada y gobernada especialmente en base a jurisdicciones correspondientes al Papa y a los obispos. El Papa es la cabeza suprema de la Iglesia. El tiene la primacía de jurisdicción así como el honor sobre toda la Iglesia. Los obispos, en unión y subordinados al Papa, son los Sucesores de los Apóstoles para el cuidado de la Iglesia y para continuar con la misión del Señor Jesús en el mundo. Ellos sirven al pueblo de su propia diócesis, o iglesias particulares, con autoridad ordinaria y jurisdicción. Ellos también comparten con el Papa, y entre ellos, la común preocupación y esfuerzo por la buena marcha de toda la Iglesia.

Los obispos de estatus especial son los patriarcas del Rito Pascual, que dependen sólo del Santo Padre, son cabezas de los fieles que pertenecen a estos ritos alrededor del mundo.  Ellos son responsables directamente ante el Papa, por el ejercicio de su ministerio al servicio de su pueblo en varias jurisdicciones o divisiones de la Iglesia alrededor del mundo.

Existen varios rangos entre los obispos, Arzobispos residentes y Metropolitanos (cabezas de arquidiócesis), Obispos diocesanos (cabezas de diócesis), Vicarios y Prefectos Apostólicos (cabezas de vicarías apostólicas y prefecturas apostólicas), Prelados (cabezas de una Prelatura) y Administradores Apostólicos (responsables temporales de un jurisdicción). Cada uno de estos, en sus respectivos territorios y de acuerdo a la ley canónica, tiene jurisdicción ordinaria sobre los párrocos (que son responsables de la administración de las parroquias), sacerdotes, religiosos y laicos.

Del Santo Padre también dependen  los Arzobispos y Obispos titulares, órdenes religiosas y congregaciones de Derecho Pontificio, institutos y facultades Pontificias, Nuncios del Papa y Delegados Apostólicos. Asistiendo al Papa y actuando en su nombre en el gobierno central y administración de la Iglesia están los cardenales de la Curia Romana.

La Iglesia Católica se ve a sí misma y se proclama la encargada por Jesucristo para ayudar a recorrer el camino espiritual hacia Dios viviendo el amor recíproco y por medio de la administración de los sacramentos (bautismo, eucaristía, confirmación, penitencia, matrimonio, orden sacerdotal y unción de los enfermos), a través de los cuales Dios otorgaría la gracia al creyente.

La Iglesia Católica considera que tiene encomendada la misión de elaborar, impartir y propagar la enseñanza cristiana, así como la de cuidar de la unidad de los fieles. Debe también disponer la gracia de los sacramentos a sus fieles por medio del ministerio de sus sacerdotes. Además, la Iglesia se manifiesta como una estructura piramidal, en la que debe cuidar de mantener la unidad de todos los fieles y su obediencia a la doctrina oficial. “La Iglesia ayuda en ambos sentidos: señala la forma en que debemos vivir y nos capacita para llevar esa vida”[1].

El Estado de la Ciudad del Vaticano alberga la Santa Sede, máxima institución de gobierno de la Iglesia Católica. Aunque los dos nombres Ciudad del Vaticano y Santa Sede se utilizan a menudo como si fueran equivalentes, el primero se refiere al estado independiente y a su territorio, mientras que el segundo se refiere a la institución que dirige la Iglesia, y que tiene personalidad jurídica propia. En rigor, es la Santa Sede, y no el Estado vaticano, la que mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo.

La esencia del estado de la Ciudad del Vaticano se fundamenta en la doctrina y en la legislación de la Iglesia Católica, de manera que el Papa es a la vez Cabeza Suprema de la Iglesia y Jefe del Estado del Vaticano. En consonancia con esta doctrina, y como en la propia Iglesia Católica el Vaticano es el único estado europeo que no sólo no es formalmente una democracia, sino que explícitamente defiende su carácter de Monarquía teocrática. Se considera a sí misma electiva, pero la elección del Papa corresponde al Sacro Colegio Cardenalicio (cuyos miembros son designados por el propio Sumo Pontífice), reunido en Cónclave.

IGLESIA ORTODOXA

La palabra “ortodoxo” proviene del griego que significa creencia correcta. La doctrina ortodoxa con respecto a la Trinidad está resumida en el Símbolo Niceno-Constantinopolitano. Los cristianos ortodoxos creen en un solo Dios, a la vez uno y trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, de una sola naturaleza e indivisible. La Santísima Trinidad son tres personas distintas e inconfundibles, cada una de las cuales es una parte de la Trinidad, que comparte una misma esencia, increada, inmaterial y eterna. Según los cristianos ortodoxos, el hombre fue creado en perfecta comunión con Dios, pero se alejó de Dios por el pecado. La Iglesia Ortodoxa se considera a sí misma, la continuación de la iglesia establecida por Jesús y sus apóstoles, la única diferencia de la Iglesia Católica es que esta ha desarrollado la religión y los ortodoxos no, ellos siguen teniendo las mismas tradiciones antiguas.

Entre los siglos VIII y XI se produjo la definitiva maduración de la Iglesia ortodoxa griega en torno a la figura del patriarca de Constantinopla. Los otros patriarcados orientales reconocidos en el Concilio de Calcedonia del año 451 (Alejandría, Antioquía, Jerusalén), habían perdido importancia al ser sometidos sus territorios en el dominio islámico, y las relaciones con Roma eran lejanas, aunque todavía frecuentes, al estar situada esa ciudad, desde el punto de vista bizantino, en la periferia del mundo civilizado. El Papa parecía más atento a lo que ocurría en la nueva cristiandad occidental, aunque todavía, mientras duró el dominio imperial en el exarcado de Rávena, varios Papas fueron de origen griego o sirio.

El episcopado oriental reconocía al obispo de Roma un primado de honor pero entendía que las decisiones doctrinales y disciplinarias debían de ser tomadas por los patriarcas conjuntamente o en un concilio general, y nunca abandonó lo esencial de esta postura, incompatible con el auge de la primacía romana y su evolución desde la segunda mitad del siglo VIII.

Roma, por su parte, no estaba dispuesta a aceptar el predominio imperial cesaropapista a que estaba sujeta la Iglesia en Bizancio; sólo entendiendo esta diversidad de puntos de vista se pueden comprender las razones que acabaron separando a las dos iglesias, incluso, que sus pequeñas divergencias dogmáticas y de uso litúrgico, aunque a través de ellas se manifestaban maneras distintas de entender la religiosidad: uso de lenguas diferentes, calendarios litúrgicos y, en parte, santoral específicos, sensibilidad especial respecto al culto a las imágenes, cánones también diversos por ejemplo los establecidos en el llamado concilio quinisexto en el año 692, que Roma no reconoció por no haber intervenido en él pero que son “una de las bases esenciales del Derecho canónico bizantino” en cuestiones importantes, tales como el celibato sacerdotal.

De hecho, los últimos concilios auténticamente ecuménicos, porque estaban presentes en ellos legados del Papa, que se celebraron en Oriente fueron los de Nicea en el año 787 y Constantinopla en el 869, este último después de restañarse la ruptura producida por el enfrentamiento entre el patriarca constantinopolitano Focio y el papa Nicolás I. En lo sucesivo, la Iglesia griega y las que se crearon a partir de ella se organizaron mediante sus propios concilios o sínodos.

Existen quince iglesias ortodoxas autocéfalas, es decir, que poseen la capacidad de nombrar sus propios obispos incluyendo el patriarca, arzobispo o metropolitano que encabeza la iglesia y de resolver sus problemas internos sin acudir a ninguna autoridad superior. Aunque actúan de forma independiente, las iglesias autocéfalas se encuentran en comunión entre sí.

Las iglesias ortodoxas autocéfalas son:

Las cuatro primeras son cuatro de los cinco patriarcados de la Iglesia primitiva (el quinto patriarcado era el de Roma, separado de la Iglesia Ortodoxa en 1054). De las otras diez, cinco tienen también el rango de patriarcados (las iglesias ortodoxas de Rusia, Georgia, Serbia, Rumania y Bulgaria). El resto están dirigidas por un arzobispo o por un metropolita.

La autocefalia de la Iglesia Ortodoxa en América es disputada. Le fue concedido dicho estatus por el Patriarca de Moscú, cabeza de la Iglesia Ortodoxa Rusa, pero no es reconocido por el Patriarca de Constantinopla, patriarca ecuménico de la Iglesia Ortodoxa y que se considera la única autoridad que puede otorgar la autocefalia a otras iglesias.

Patriarca Ortodoxo

La Iglesia Ortodoxa, que tiene hoy aproximadamente unos doscientos cincuenta millones de adeptos, se separo oficialmente de la Iglesia católica romana en 1054, acusándose mutuamente de haber dado lugar a la separación. Forman parte de la Iglesia ortodoxa las de Albania, Bulgaria, Georgia, Grecia, Rumania, Rusia, Serbia, y Sinai. Aunque cada una de estas Iglesias es autarquica, se mantienen unidas entre si en diversos grados, y sus miembros creen pertenecer, en primer lugar, a la Iglesia ortodoxa y, en segundo lugar, a sus respectivas divisiones.

En la mayoría de los aspectos, la Iglesia ortodoxa es similar a la católica, puesto que durante más de la mitad de sus años de historia formaron una sola entidad. Tienen los mismos siete sacramentos e interpreta sus elementos fundamentales exactamente como lo hace la Iglesia católica. Si bien hay una cierta diferencia en cuanto a la autoridad educativa, la premisa misma: librada a la interpretación privada, las alegaciones controversiales y el sinnúmero de dudas desintegraría la fe cristiana. Es responsabilidad de la Iglesia asegurarse contra esto, y Dios la habilita para que así sea; el Espíritu Santo impide que sus declaraciones tengan errores. Estos son los aspectos compartidos con la Iglesia de Roma.

Existen dos diferencias entre estas dos Iglesias las cuales son: una consiste en que la Iglesia ortodoxa considera que son menos los asuntos que requieren de unanimidad que la Iglesia católica. Es decir solo pueden tratarse asuntos mencionados en las escrituras, lo que implica que la Iglesia puede interpretar doctrinas, pero no iniciarlas.

¨En la Iglesia Ortodoxa, no hay necesidad de hacer pronunciamientos dogmáticos sobre temas como el purgatorio, las indulgencias, la Inmaculada Concepción o la Asunción corporal de Maria, esta ultima incorporada en la practica pero sin ser proclamada dogma. Los católicos consideran estos dogmas positivamente como un desarrollo de la doctrina, mientras que los ortodoxos lo ven como innovaciones. Cuando buscamos u8na imagen que resuma el catolicismo Romano, pensamos en la Edad Media, mientras que si lo hacemos con la ortodoxia oriental debemos pensar en los Padres de la Iglesia¨[2]

La otra forma en que difieren las interpretaciones que hacen la Iglesia Ortodoxa y la católica de sus autoridades educativas radica en los medios de que se valen para establecer sus dogmas. La Iglesia romana definitivamente proceden de papa, pues las decisiones que el anuncia las que están libres de error por obra del Espíritu Santo. La Iglesia Ortodoxa no tiene papa por lo cual si queremos resumir la diferencia entre ambas podemos decir que es esta, y considera que la verdad de Dios de desvela a través de la conciencia de la Iglesia. Muchas de las facetas de la Iglesia Ortodoxa se encuentra en medio entre el catolicismo y el protestantismo, es mas difícil encontrar características que la distingan con mas claridad, pero si hemos de seleccionar dos, una seria su visión excepcionalmente asociativa de la Iglesia y la segunda seria que ellos buscan la salvación de su alma junto con toda la feligresía, no la propia de forma exclusiva.

¨La ortodoxia en general va más allá al tomar muy enserio el concepto de San Pablo de que todo el universo sufre y trabaja mientras espera la redención. Y no solo el destino del individuo esta unido al de la Iglesia en si, sino que tiene la responsabilidad de ayudar a santificar por completo el mundo natural e histórico. El bienestar de toda la creación depende en cierta medida de la contribución de cada individuo¨.[3]

Otra de la diferencia más notoria es que la feligresía tiene mas influencia en la elección de los miembros del clero, y también en las cuestiones administrativas ellos creen que interviene la orientación divina. Los sacerdotes ortodoxos no practican el celibato, inclusive el patriarca Costantinopla, cabeza de la Iglesia ortodoxa, no es más que el primero entre los iguales, y al laicado se lo llama el sacerdocio real.

A pesar de la diferencias entre las diferentes Iglesias Católicas, siempre va a existir un vinculo entre las tres la cual es Dios.

IGLESIA PROTESTANTE

El protestantismo remonta sus orígenes a Martín Lutero, a comienzos del siglo XVI. Hoy engloba una constelación de iglesias y comunidades evangélicas más o menos coincidentes en unos pocos principios básicos como la “sola Scriptura” o la salvación por la fe, pero muy diferentes entre sí y por lo común autónomas, que a veces se agrupan en federaciones mundiales en virtud de sus raíces históricas o de semejanzas doctrinales. El número de sus fieles se cifra en 300 millones, el 18% del total de los cristianos. También con ciertas salvedades, el Concilio Vaticano II significó el punto de arranque del diálogo ecuménico de la Iglesia Católica con las iglesias y comunidades protestantes o evangélicas. Un diálogo necesariamente múltiple.

Los protestantes se separaron de la Iglesia católica en el siglo XVI. La ruptura incluyó bastantes diferencias doctrinales y prácticas. Por ejemplo, la mayoría de estas Iglesias sólo aceptan dos sacramentos: Bautismo y Cena (Eucaristía con importantes variaciones).

Estas Iglesias se han dividido y subdividido bastante. Podemos hablar de tres grupos :

  •    Las Iglesias luteranas de las que se desprendieron los anabaptistas y menonitas.
  •    Las Iglesias calvinistas o protestantes reformadas, de las que proceden los presbiterianos y los puritanos o congregacionalistas; y en buena parte las Iglesias anglicanas.
  •    Las Iglesias anglicanas que han dado lugar a los baptistas, metodistas, episcopalianos, cuáqueros, etc.

Los protestantes admiten sólo la Escritura como fuente teológica rechazando la Tradición y el Magisterio. Pero sin el Papa, sin Tradición y sin Magisterio, hay muchos modos de interpretar la Biblia. Entonces unos y otros se separaron pretendiendo conseguir una fidelidad mayor a las Escrituras, según su interpretación.

Es difícil determinar todas las creencias protestantes pues al formar decenas de sectas siempre habrá alguna que no comparta ciertas ideas con las demás.
No obstante sí puede afirmarse que todas, sin excepción, creen en la Biblia como Palabra de Dios.Casi todas consideran a Jesús el hijo de Dios y muchas, aunque no todas, creen en la virginidad de María.También el sacrificio de Jesús es considerado por casi todos como un medio de expiar el pecado original.Sin embargo, a partir de ahí podemos decir que no hay unanimidad en casi ningún otro aspecto aunque hay ideas que se pueden encontrar en varias sectas protestantes.

La mayoría de los protestantes suelen reunirse para el culto en común los domingos, aunque hay algunas sectas que se reúnen los sábados o incluso los lunes.
Estas reuniones se llevan a cabo en templos que han sido financiados por los feligreses, aunque algunas sectas prefieren reunirse en la intimidad de sus hogares formando grupos de unas pocas familias.El eje de las reuniones protestantes es el sermón del ministro de la iglesia, aunque hay sectas donde no hay ministros y son los feligreses los que se turnan para pronunciar varios sermones.El sermón suele ir acompañado de himnos cantados por todos los feligreses aunque hay sectas que prohiben la música pues la consideran una afrenta al Señor.

Toda esta diversidad ha hecho del protestantismo una filosofía muy versátil y dinámica que puede cumplir las aspiraciones de muchos creyentes, pues después de investigar durante algún tiempo todos los fieles pueden encontrar una secta en la que le resulte más fácil creer.

Conclusión

Como conclusión podemos decir que las ramificaciones que ha sufrido el Cristianismo han sido específicamente por diferencias de opinión, de costumbres, de ritos, y de interpretación, sin embargo afirman y creen en Jesucristo como hijo de Dios y eso es lo que las une a todas sin importar las diferencias que tengan entre sí, la fe y la creencia en esta doctrina son las que las unen y las hacen una.

Cabe destacar que por lo investigado anteriormente la Iglesia Católica Romana es la que tiene más difusión en el mundo hoy en día. Su autoridad hoy es el Pontífice Benedicto XVI, cuya sede es en el Vaticano. La historia de la iglesia católica es muy vasta y ha tenido grandes pensadores y filósofos muy brillantes. La iglesia católica es universal, por lo que a nadie se le niega el aprendizaje y enseñanzas de Cristo.

La Iglesia Ortodoxa en Grecia, sigue el cristianismo de manera muy rígida. Para ellos es la manera correcta de practicar el cristianismo. Se analizaron en este trabajo las principales quince iglesias autocéfalas de esta iglesia, lo cual es importante conocer porque son las iglesias principales y la religión de países importantes de Europa de Occidente.

El Protestantismo se practica en varias regiones y países de Europa de occidente (a diferencia de la iglesia ortodoxa); en los países sajones principalmente; como lo son Alemania, Francia, Suecia, Noruega, Finlandia, Inglaterra; y por supuesto importantes comunidades en Australia y Estados Unidos. Estas iglesias se identifican principalmente porque sus iglesias (construcciones) son muy austeras. Las diferencias principales con las demás son principalmente doctrinales.

Bibliografía

  Díaz, Carlos. El Cristianismo, España, (2002)

Smith, Huston. Las Religiones del Mundo. Editorial Océano. España, (1999)

Gomez Álvarez, Jose Enrique. La racionalidad de la creencia religiosa. Editorial Publicaciones Cruz O.

Mondragón, Carlos. Leudar la masa (el pensamiento social de los protestantes) Ediciones Kairos.

Smart, Ninian. Atlas mundial de las religiones. Editorial Könemann. España. (2002)

En la web: http://www.catolicismo.net. Fecha de Consulta: Jueves 19 abril, 2007. Hora de Consulta: 10:13 pm.

En la web: http://www.iglesiaortodoxa.es/ Fecha de Consulta: Viernes 20 abril, 2007. Hora de Consulta: 7:15 pm.

En la web: http://www.meta-religion.comFecha de Consulta: Jueves 19 abril, 2007. Hora de Consulta: 5:23 pm

[1] SMITH, Huston. “Las Religiones del Mundo”. Ed. Océano pág. 353

2] SMITH, Huston. “Las Religiones del Mundo”. Ed. Océano pág. 389

[3] Ibidem. pp. 400

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